Nos tenían asfixiados con la machacona insistencia de sus mensajes de desesperanza de inmovilismo, la eterna cantinela de que las cosas eran así , la resignación estúpida al “menos malo de los sistemas” que realmente nos ha dejado exhaustos al planeta y a nosotros.
Y hete aquí que de repente todo salta por los aires, de repente demostramos durante una semana, espero que lo sigamos demostrando para siempre, que podemos funcionar sin “políticos” en su acepción mas chunga, la que nos han venido mostrando desde siempre, pero con especial descaro en los últimos tiempos.
Hemos demostrado que podemos hablar, transmitir, tolerar, escuchar sin contagiarnos de la violencia que desprenden sus mensajes, de la mala educación de la que hacen gala en sus discursos , en sus comparecencias y en sus actuaciones parlamentarias.
Han hablado siempre para hooligans, para sus propios partidarios, siempre separando, nunca uniendo, siempre buscando las diferencias, nunca las similitudes, que creo que son muchas mas.
Han exacerbado el egoísmo, han alagado nuestras mas bajas pasiones incitándonos a consumir sin freno cada vez mas, y mas rápido, a escalar socialmente pasando por encima y muchas veces destruyendo a amigos, familias, seres humanos.
Y como han conseguido eso? Me temo que ahora nos toca hacer un poco de autocritica , lo han conseguido gracias a todos nosotros, gracias a que han amplificado nuestra parte mas oscura y jodida, nuestras ansias de ser mas que nuestro vecino, de tener mas que nuestro jefe, de tener envidia del ultimo coche, casa o artefacto tecnológico que vemos por ahí, de querer ser como esos personajes, creados por ellos, que aparecen en la televisión y que nos deslumbran con su falsa felicidad, que la mayoría de veces se convierte en mucha infelicidad (pero esto ya no nos lo muestran, o tal vez si, si exacerba el morbo y puede servir para manejarnos mejor).
Lo han conseguido excitando nuestro miedo, agitando continuamente fantasmas para que no confiemos en los demás y estemos siempre en guardia a la defensiva, cuando no claramente al ataque, así ellos se han mostrado como nuestros protectores-salvadores, cuando en realidad son la causa de nuestro miedo.
Y ahora que? Se pregunta la gente, si hemos tomado buena nota de toda la manipulación que hemos sufrido, no ya desde una época reciente, esta crisis es global, no se forma en unos pocos años, se forja a lo largo de muchas, muchas décadas, si hemos, como parece, tomado conciencia , nos hemos dado cuenta realmente en nuestro fuero interno de que esto es así y de que somos cada uno de nosotros los que tenemos que cambiar, los que tenemos que aplicarnos nuestra propia ética, la cosa esta ganada.
Evidentemente ser libre es mas duro, mucho mas que estar alienado, implica renuncia y a veces sufrimiento, pero ¿ no es mucho mejor que esa renuncia y ese sufrimiento (que al fin y al cabo forman parte de la vida, como , los dones o el placer) nos lo autoimpongamos, por el bien de todos, que a fin de cuentas es el nuestro, antes de que nos lo impongan desde fuera con intereses particulares bastardos ?
El nivel puramente practico es mas fácil, si tenemos este espíritu, podemos aprovechar lo utilizable de este sistema injusto y depredador, es decir las infraestructuras institucionales, primero habría que articular una plataforma, que no partido, que pudiera aglutinar todo nuestro voto y que nos permitiera entrar en el parlamento para desde allí conseguir una nueva ley electoral, una vez conseguido esto habría que ir a la reforma de la constitución y después a la limpieza de todas las instituciones, y a partir de aquí podría empezar la democracia real.
No nos engañemos, sera tremendamente difícil, se han apropiado de toda la pasta y tendremos en contra a todos los que nos están jodiendo: el mercado, los “políticos chungos”, los infiltrados, los medios de comunicación , todos en manos del mercado, los empresarios depredadores, los picaros buscavidas, etc. etc.
Van a continuar con su machacona propaganda de no creer en el ser humano, de que es imposible la ética personal y el pensar en el bien común, de hacernos creer que ellos son los únicos que pueden gestionar nuestra vida.